El meteorito

No se lo podía quitar de la cabeza. Las probabilidades de que un meteorito pudiera impactar sobre el planeta tierra eran tan pequeñas que podía dormir tranquilo. Pero, ¿lo estaba realmente? La completa extinción de los dinosaurios —contada con pelos y señales en YouTube— le había confirmado que un impacto semejante podía volver a producirse. Más aún, ¿le tocaría a él?

¿Qué harían los gobiernos ante una amenaza de esta gravedad?, se preguntaba. ¿Se pondrían de acuerdo para salvar la tierra? Con seguridad —se decía— unas naves intentarían acercarse lo más cerca posible para lanzar sobre él misiles nucleares y así desviarlo de su trayectoria o, si hubiera tiempo, depositar en su interior material nuclear y hacerlo estallar. Lo que había visto en las películas.

Su intranquilidad aumentó cuando se puso a considerar el esfuerzo colectivo de los gobiernos para erradicar la pandemia de la Covid-19, con todas sus mutaciones. ¿Esfuerzos? ¿Colectivos? Parece que todos van a la suya.

La cabeza le daba vueltas. El meteorito, la pandemia…

Así estaba cuando su mujer le sacó de su ensimismamiento.

—Ya se te han vuelto a quemar las tostadas. ¡Qué marido más inútil tengo!

—Perdóname… una vez más. Por cierto, ¿has conseguido vacunarte?

—Llevo días intentando conseguir cita. Eso es tan difícil como que caiga un meteorito sobre la tierra.

—Mujer… no sabía que me leías los pensamientos.

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