La noticia

Un lince ibérico fue ayer atropellado. El conductor se dio a la fuga”.

Este titular del periódico local lo acababa de leer el marido en voz alta.

—¿Sabes que a mi tío Enrique le niegan el respirador porque es mayor de setenta años? — terció la mujer, sin aparentar interés alguno por el mundo animal.

—¡Siempre con la Covid! Lo que más nos debería interesar es salvar el planeta. Has de saber que el citado felino, pertenece a una especie en extinción. Si te metieras en la noticia sabrías que el animal sigue vivo, que está convaleciente en una clínica especial con la pata entablillada y se espera que se recupere pronto.

La mujer iba a decir algo, cuando su marido no la dejó hablar:

—¡Fíjate lo que aquí dice!: “Fue un labriego en su tractor quien encontró al pobre animal tendido en la carretera. Según sus propias palabras trató de eliminarlo para que no sufriera, pero la aparición casual de un joven veterinario lo impidió”.

La mujer no daba crédito a lo que estaba oyendo, por lo que le recriminó con aspereza:

—O sea, que mi tío Enrique te importa menos que ese animalejo.

—Mujer, ya te he dicho que se trata de una especie en extinción. Su vida es valiosa para la humanidad. ¿Qué vamos a dejar a nuestros hijos si las especies las esquilmamos hasta lograr que desaparezcan, como sucedió a los dinosaurios a causa de un asteroide?

La mujer se retiró a la habitación y allí se echó a llorar. «El lince ibérico… salvar el planeta… se espera que se recupere pronto…»

Ya serena, de vuelta a la sala de estar, el marido había enganchado con la sección de deportes. La mujer se sentó a su lado y aprovechó el momento para decirle lo más suavemente posible:

—Cariño, si hubieras sido tú a quien hubieran quitado el respirador no estaría yo tan tranquila leyendo la revista de moda que a mí más me gusta.

El marido se giró hacia ella, cerró el periódico, reflexionó un poco y con expresión de sincero arrepentimiento le contestó:

—Perdóname. ¡Qué tonto soy! Creo que estoy siendo manipulado por las cosas que leo y que veo. ¡Mira que interesarme más los animales que las personas!…

—¡Qué suerte tengo de no haberme casado con un animal! — dijo la mujer divertida.

—Pues yo no me arrepiento de la encantadora persona con la que me he casado— replicó el marido.

Y se echaron a reír.

—Tenemos que llamar a la casa de tu tío— esta vez fue el marido quien tomó la iniciativa.

Un comentario en “La noticia

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s