El juramento aristotélico

Tengo un amigo periodista y presentador de un telediario en tierras lejanas. Cada cierto tiempo nos comunicamos por zoom teniendo en cuenta la diferencia horaria. La verdad es que aprendo mucho de él. Aparte de ser mi amigo un erudito, resulta ser también muy original. En la última conversación se le ocurrió hablar del juramento aristotélico.

—¿Y esto que es? —, le pregunté con el interés de quien desea salir de su ignorancia cuanto antes.

—Pues mira —me contestó comprensivo— es como el juramento hipocrático, pero, en lugar de que lo hagan los médicos, lo deberíamos hacer los periodistas como yo.

—Ya— le dije, sin entender casi nada—. ¿Podrías expresarte con más claridad?

—Seguro que sabrás —me respondió con cierta ironía— que Hipócrates es considerado como el fundador de una Escuela de médicos de la Antigüedad. A él se le atribuyen las siguientes máximas de la ética médica:

» “No daré a nadie, aunque me lo pida, ningún fármaco letal, ni haré semejante sugerencia. Igualmente, tampoco proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo. En pureza y santidad mantendré mi vida y mi arte”.

» En la actualidad se prefiere la formulación moderna:

“Velaré con el máximo respeto por la vida humana”, añadiendo otro principio (aparentemente sin fisuras): “Respetaré la autonomía y la dignidad de mi paciente”.

Este segundo principio, si se interpreta mal, puede abrir las puertas a la eutanasia y al aborto. Es lo que se conoce como la cultura de la muerte.

Yo estaba como boquiabierto y continuaba escuchándole, pues no había oído hablar nunca a nadie así, con semejante fuerza y convicción. No le interrumpí.

—Volviendo al juramento aristotélico —siguió diciendo mi amigo— me hago el siguiente razonamiento —y fue en este momento cuando me dispuse a poner toda la atención posible—: Si el juicio sobre la verdad de las cosas se halla en el entendimiento (siguiendo al mejor comentarista de Aristóteles), entonces quien nos transmite una falsedad está matando la verdad que debería nacer en nuestro interior; es como si se cometiera un aborto intelectual.

» Pues bien, si el juramento de los antiguos médicos ayuda a proteger la vida en su término y en su comienzo, respetando la dignidad de las personas, el juramente de los periodistas debería proteger la verdad en su origen y desarrollo, así como la dignidad de las personas de las que se informa.

» En concreto, se me ocurre que el juramento aristotélico podría consistir en las siguientes máximas: “No transmitiré por ninguna causa una noticia falsa o deformada. Respetaré la dignidad de las personas e instituciones sobre las que informo”.

—De hecho, lo que estás diciendo está en la entraña de todo periodista —me atreví a replicar rápidamente en defensa de su profesión—. Los presentadores como tú habréis estudiado a fondo el código ético, me imagino.

—Sí, pero,… ¿a que no nos vendría mal el juramento aristotélico? —me contestó sonriendo.

Yo le devolví la sonrisa con otra afirmativa, y en este punto cambiamos de tema.

Un comentario en “El juramento aristotélico

  1. Es absolutamente necesario, en mi opinion, el juramento Aristotelico.
    La corrupcion, inunda la profesion
    y las » fake news » y las noticias deformadas, ganan por goleada a las verdades.

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